Las emociones también toman decisiones
Visita mi LinkedIn
En muchas organizaciones se valora la capacidad técnica, pero pocas veces se enseña a gestionar las emociones que acompañan las decisiones difíciles.
La inteligencia emocional no consiste en ocultar lo que sentimos, sino en comprender cómo nuestras emociones influyen en la forma de liderar, colaborar y resolver conflictos.
Antes de tomar una decisión importante, vale la pena hacer una pausa, observar el contexto y reconocer las señales de alerta. No se trata de invalidar o reprimir una emoción, sino de entender qué nos está diciendo y utilizarla como una brújula para evitar decisiones impulsivas.
La inteligencia emocional permite identificar y gestionar los factores involucrados en una situación compleja, favoreciendo decisiones más conscientes, equilibradas y alineadas con el objetivo que se desea alcanzar.


